Francisco Rodríguez: “somos un país de dirigentes políticos eternos”

Esta es la segunda parte de la entrevista del director de la Fundación Petróleo por Venezuela, Francisco Rodríguez, con Politiks. En este segmento, Rodríguez reflexiona sobre el presente y el futuro político del país y el papel que han jugado las sanciones dentro de un esquema de emergencia humanitaria compleja como el que vive el país.

 

¿Cuál es su opinión sobre las elecciones regionales? ¿Son una oportunidad para el cambio político o ayudarán a estabilizar al chavismo en el poder?

Siempre he sido partidario de participar en las elecciones contra el régimen autoritario. Creo que la oposición cayó en un falso dilema, en el cual comenzó a ver y a caracterizar la participación electoral como una legitimación de las elecciones.

Creo que a los regímenes autoritarios hay que enfrentarlos en donde son más débiles; el régimen de Maduro es más débil en el terreno del apoyo popular. Ahí es donde hay que enfrentarlos.

Creo que la oposición cometió un error cuando aceptó la caracterización de la participación electoral como una legitimación. Las oposiciones en otros regímenes autoritarios no han aceptado esa caracterización. Cuando la oposición chilena participó en el plebiscito para decirle NO a Pinochet, no estaba partiendo del presupuesto de que participar iba a legitimar la dictadura, simplemente estaba decidiendo confrontar al gobierno en una época en la que ellos pensaban que podían derrotarlo.

En este momento, después de haber agotado esa estrategia, la oposición está muy debilitada y es difícil convencer al votante de que tiene que votar en unas elecciones regionales donde no hay nada relevante en juego. En el fondo, lo que nosotros estamos viendo es el fracaso de la estrategia de tratar de sacar a Maduro del poder a través de la deslegitimación internacional.

Esa estrategia fracasó, por lo que tenemos que plantear otras estrategias de confrontación en el terreno doméstico. Ahí es donde planteo que la estrategia de confrontación más lógica es la que aproveche los espacios electorales.

Sin embargo, dada la enorme fragmentación del liderazgo opositor es difícil ver un buen resultado en estas elecciones. Los estudios que he revisado indican una disposición bastante baja de participar en las elecciones. Hay que tener mucho cuidado leyendo estas cosas.

Lo que no puedes hacer con base a una encuesta es preguntarle a la gente si va a votar y el número de gente que te dice que si te va a dar la participación electoral. Eso está demostrado en cualquier país del mundo. Lo que sí se puede hacer es utilizar las respuestas a la pregunta de participación en base a su relación histórica para tratar de hacer una predicción. Si nosotros hacemos eso con la encuesta de Datanálisis, por ejemplo, nos da una participación que puede estar alrededor de 32-33%, levemente por encima de diciembre de 2020.

Ese es un escenario bastante negativo para la oposición…

Fue muy crítico con la administración Trump y la imposición de sanciones. ¿Ha cambiado en algo el régimen de sanciones con la administración Biden? ¿Cuál es su valoración al respecto?

Soy muy crítico porque creo que las sanciones no han ayudado al cambio político. Primero es importante hacer una distinción muy clara. Una cosa son sanciones personales y otra cosa son sanciones económicas a la nación.

Estoy totalmente a favor de las sanciones personales. Las respaldo. Son un instrumento limitado que la comunidad internacional utiliza para que se logre alcanzar algo de justicia en países en los que no hay sistemas de justicia.

Aquí hay criminales, gente que está claro que han cometido crímenes muy serios, pero que no hay sistemas en su país que los juzgue. Ahora, congelar los fondos de funcionarios chavistas es muy distinto de prohibir las exportaciones de petróleo de Venezuela a Estados Unidos.

Soy muy crítico de las sanciones petroleras, porque estas afectan la capacidad de generación de ingresos por exportaciones de Venezuela, que son la variable que ha dinamizado la economía venezolana desde 1910.

Esas sanciones afectan más a los venezolanos que al régimen. De hecho, en la medida que tengan un efecto económico adverso, que lo tienen, pueden terminar fortaleciendo al gobierno. En la medida que una economía se empobrece, el gobierno puede terminar siendo más poderoso en relación a la sociedad civil.

Además, soy crítico porque esas sanciones son impopulares. La oposición está asumiendo un costo político que no tendría que asumir. Es importante entender que el único gobierno que aplicó sanciones económicas fue Estados Unidos. Europa no ha aplicado ninguna sanción económica, precisamente por esta razón.

Sin sanciones económicas, Maduro no sería nada más que un líder incompetente que arruinó al país. Las sanciones le dan una narrativa que incluso le permiten cohesionar al chavismo alrededor de la idea del combate al imperialismo. Por eso las he adversado.

¿Hay cambios en el gobierno de Biden? Hay algunos cambios sutiles, pero creo que esos cambios habían ocurrido en una segunda administración de Trump.

¿Es más una revisión que un viraje?

Sí, lo que hay es un abandono por parte de dos principios en el caso venezolano, que eran los principios de “todas las opciones están sobre la mesa” y la “máxima presión”.

El principio de máxima presión es que si Maduro no cede, o si Siria no cede, entonces les aplicamos más sanciones. Eso es algo que es muy difícil de aplicar sin límites porque cada vez tienes que aplicar medidas más intensas que pueden tener efectos colaterales sobre otros actores.

Este agotamiento de la política de máxima presión es algo que íbamos a ver en el caso de Trump. Claro, ese agotamiento permite que haya un proceso de adaptación. Maduro ha conseguido formas de sortear las sanciones.

La producción petrolera se comienza a recuperar. Y entonces terminas con algo mucho peor. China ha pasado de ser el destino de menos de un tercio de las exportaciones petroleras a ser el destino de casi la totalidad.

Para mi, esta política era comprensible dentro de una estrategia de confrontación del todo por el todo, y volvemos a lo mismo. Si te vas a una estrategia del todo por el todo, puedes ganar o puedes perder.

En este momento lo que estamos viendo es que fue una confrontación que se perdió. No creo que la oposición pueda volver a ganarse la confianza de los venezolanos como la tuvo en 2015 hasta que no sea capaz de tener un proceso interno de reflexión sobre la estrategia que fracasó.

En los sistemas políticos normales, Inglaterra, por ejemplo, cuando el Partido Laborista perdió las elecciones en 2019 ¿Qué hace Jeremy Corbyn? Se retira del liderazgo del partido. Eso es lo normal.

El que lleva adelante una estrategia, en el momento en el que esa estrategia fracasa, lo normal es que dé paso a otros dirigentes que tengan la capacidad de reformular esa estrategia. En Venezuela no tenemos esa tradición. Nosotros somos un país de dirigentes políticos eternos.

Necesitamos que los grupos que estamos en contra del gobierno de Maduro consigamos la forma de volver a converger en un planteamiento amplio, incluyente y no sectario, en el que entendamos y aceptemos nuestras diferencias, como era el caso de 2015.

En 2015 tenías no solo los partidos del G4 y otros partidos, tales como Avanzada Progresista. Tenías a grupos como Bandera Roja. Cuando vas a elecciones ante un régimen autoritario, buscas forjar coaliciones amplias, no te manejas bajo un criterio sectario.

 

Puede leer la entrevista completa a Francisco Rodríguez en Politiks

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